Enfermera con guantes aplicando un apósito hidrocoloide translúcido sobre el talón de un paciente

Apósitos hidrocoloides: cuándo usarlos y cuál elegir

Un apósito hidrocoloide parece una simple placa adhesiva, pero por dentro lleva partículas —carboximetilcelulosa sódica, gelatina, pectina— dentro de una capa exterior impermeable. Al contacto con el exudado de la herida esas partículas absorben líquido y se transforman en un gel. Ese gel es el punto: mantiene el lecho húmedo, y una herida húmeda epiteliza más rápido y duele menos que una que se deja secar y formar costra.

Enfermera con guantes aplicando un apósito hidrocoloide translúcido sobre el talón de un paciente

Qué hace exactamente en la herida

Tres cosas a la vez. Mantiene la cura húmeda, que es la condición para que las células que reparan el tejido migren por el lecho. Aísla: la película exterior es impermeable al agua y a las bacterias del exterior, así que el paciente puede ducharse con el apósito puesto. Y protege del roce, porque amortigua la fricción sobre una zona que va a seguir apoyándose o moviéndose.

Al ser oclusivo, el apósito hidrocoloide también baja el pH bajo la placa, lo que crea un ambiente poco favorable para varias bacterias. Eso no lo convierte en un antimicrobiano: si hay infección declarada, no es el apósito que toca.

En qué heridas se indica

  • Úlceras por presión en estadio I y II, sin infección y con exudado escaso o moderado.
  • Quemaduras superficiales y zonas donantes de injerto.
  • Abrasiones, ampollas y heridas superficiales limpias.
  • Piel en riesgo por fricción: talón, sacro, codo, o bajo un dispositivo que roza. Aquí el apósito trabaja como prevención, antes de que haya herida.
  • Fase de epitelización de una herida que antes exudaba más y ya está cerrando.

Cuándo NO usarlo

Es la mitad que casi nunca se explica. Un hidrocoloide está contraindicado o es mala elección cuando hay:

  • Infección activa —celulitis, exudado purulento, mal olor, dolor creciente—, porque la oclusión encierra el problema. Ahí van los apósitos con plata o la hidrofibra Aquacel Ag+.
  • Exudado abundante: el hidrocoloide se satura, se despega y macera la piel de alrededor. Para ese volumen hay alginatos, hidrofibra y apósitos de espuma.
  • Herida profunda con tunelización o hueso o tendón expuestos.
  • Quemaduras de tercer grado y heridas isquémicas de pie diabético sin valoración vascular previa.
  • Piel perilesional muy frágil: el adhesivo puede desgarrarla al retirarlo.

Cuál elegir

Entre los hidrocoloides que manejamos la diferencia práctica es el grosor y, con él, cuánto exudado aguantan y cuánto se notan puestos.

  • DuoDerm Extra Thin — el extrafino y flexible de ConvaTec. Es el de prevención de fricción, ampollas, heridas muy superficiales y fase final de cierre. Al ser delgado se adapta a zonas curvas y se disimula bajo la ropa.
  • DuoDerm CGF — «Control Gel Formula», más grueso. Absorbe más y por eso es el de úlcera por presión establecida con exudado moderado. Existe en versión con borde biselado para que no se levante.
  • Tegaderm hidrocoloide de 3M — hidrocoloide con borde exterior de película delgada, que sujeta sin sumar grosor en el centro.
  • Elect Hydro de Smith & Nephew — alternativa de hidrocoloide para exudado leve a moderado.

Cuando el lecho está seco o con esfacelo y hace falta rehidratarlo, el hidrocoloide se combina con un hidrogel como el hidrogel DuoDerm: el gel aporta humedad y la placa la retiene.

Cómo se aplica y cada cuánto se cambia

La piel de alrededor debe estar limpia y seca, sin restos de crema. Se elige una medida que sobrepase el borde de la herida unos 2 o 3 cm por cada lado. Antes de pegarlo conviene calentarlo un momento entre las manos: el adhesivo agarra mejor. Se aplica desde el centro hacia afuera, sin estirarlo, y se presiona el borde unos segundos.

No se cambia todos los días: esa es la ventaja. Puede permanecer hasta 7 días, y se retira antes solo cuando la burbuja de gel llega a menos de un centímetro del borde, cuando el apósito se despega o gotea, o cuando aparece cualquier signo de infección. Para retirarlo se levanta una esquina y se estira en paralelo a la piel, no hacia arriba.

El gel amarillento no es pus

Es la confusión más común. Al despegar el apósito aparece una masa gelatinosa amarilla o parduzca con olor característico: es el hidrocoloide que reaccionó con el exudado, no infección. Se limpia con solución salina y se valora la herida ya limpia. La infección se juzga por el aspecto del lecho y por la piel de alrededor —enrojecimiento, calor, dolor creciente—, nunca por el color del gel.

Preguntas frecuentes

¿Se puede mojar?

Sí. La capa externa es impermeable, así que se puede duchar con él puesto siempre que el borde esté bien sellado. Después conviene secar el contorno.

¿Sirve para una herida quirúrgica?

Para una incisión cerrada y limpia se usan normalmente apósitos postquirúrgicos específicos. El hidrocoloide entra en heridas superficiales abiertas y en prevención de fricción.

¿Cómo elijo la medida?

Por el tamaño de la herida más 2 a 3 cm de margen a cada lado. Cada ficha indica las medidas disponibles y las piezas por caja.

¿Qué diferencia hay con un apósito de espuma?

La espuma absorbe bastante más y no forma gel; es la elección cuando el exudado sube. El hidrocoloide es para exudado escaso a moderado y aporta oclusión y protección frente a la fricción.

Revisa el catálogo completo de apósitos para heridas y el resto del cuidado de heridas. Si no encuentras la medida que necesitas, escríbenos: trabajamos sobre pedido.

Este contenido es informativo y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. La elección del apósito y la pauta de cambio corresponden a quien atiende la herida.

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