La Diabetes y el Cuidado de la Piel
La diabetes es una enfermedad crónica que muchas veces avanza sin síntomas evidentes y que se caracteriza por niveles de glucosa elevados en la sangre. Es una condición de largo plazo, pero conviene precisar algo que suele decirse mal: no es necesariamente irreversible. Los NIDDK documentan que la diabetes tipo 2 puede entrar en remisión —volver a valores de glucosa fuera del rango diabético durante al menos seis meses sin tomar medicamentos para la diabetes— en determinadas personas, sobre todo con pérdida de peso sostenida. Se habla de remisión y no de cura, porque los valores pueden volver a subir.
La insulina es la hormona que produce el páncreas para que la glucosa entre a las células. El mecanismo que falla no es el mismo en todos los tipos. En la diabetes tipo 1 el páncreas prácticamente deja de producir insulina. En la diabetes tipo 2 —que es la gran mayoría de los casos— ocurren dos cosas a la vez: el cuerpo no usa bien la insulina que produce, lo que se llama resistencia a la insulina, y con el tiempo tampoco alcanza a producir la suficiente. Esa diferencia importa, porque explica por qué el tratamiento no es igual en ambos casos.
En México, la diabetes es una de las principales causas de muerte y se estima que la mitad de las personas que la padecen, no lo saben; esto complica todo porque de no tratarse adecuadamente, puede traer varias complicaciones como problemas cardiacos, renales, de la vista, circulatorios, alguna discapacidad permanente y en el peor de los casos, muerte prematura.
Hay tres formas principales de diabetes: tipo 1, tipo 2 y gestacional. La diabetes tipo 2 es la más común y representa de 85 a 90 por ciento de los casos. Se relaciona con factores de riesgo modificables, como la obesidad, peso excesivo, falta de actividad física y alimentación de muy alto contenido calórico y poco valor nutritivo.
Una persona diabética puede vivir feliz y saludable, comprometiéndose consigo misma y adoptando un mejor estilo de vida. Cómo es esto, procurando una alimentación saludable, controlando el nivel de azúcar, tomando los medicamentos prescritos por su médico, diciendo no al cigarro, moderando el consumo de alcohol y controlando el estrés.
La diabetes aumenta las probabilidades de contraer infecciones en las encías por lo que hay que mantener los dientes muy limpios y bajo vigilancia médica; lo mismo ocurre con los pies, los altos niveles de azúcar en la sangre pueden disminuir el flujo sanguíneo dañando los nervios, si no se tratan, las ampollas pueden derivar en infecciones muy graves.
Hombres y mujeres diabéticos tienen mayor riesgo de padecer problemas de la piel, esto por el mal funcionamiento de las células de defensa, que reducen la capacidad para responder al ataque de hongos y bacterias.
Para contrarrestar este problema se recomienda secarse muy bien los pliegues del cuerpo después de bañarse para evitar la humedad y posibles infecciones. No rascarse las costras, extremar los cuidados al cortar las uñas y usar zapatos cómodos para prevenir lesiones que pueden convertirse en úlceras con consecuencias muy serias.
El uso de cremas es muy importante, pues independientemente de todas las complicaciones que puede traer el descuido, la piel se deshidrata, pierde suavidad y en muchos casos, sensibilidad.
Para contrarrestar este malestar, hay cremas especiales para diabéticos que ayudan a mantener la piel en condiciones saludables.
Como criterio general para piel sensible, suelen preferirse cremas sin perfume y formuladas para piel seca, porque los perfumes son una causa frecuente de irritación. Existen además cremas con urea o con dimeticona pensadas específicamente para la piel seca del pie.
Sobre los principios activos conviene ser prudente: qué componentes evitar en tu caso es una indicación médica, no una regla general que pueda darse en un artículo. Si usas algún tratamiento dermatológico, o si la piel no mejora con una crema hidratante corriente, consúltalo con tu médico antes de cambiar de producto.
Y una precisión práctica que sí es unánime: no apliques crema entre los dedos de los pies. Ahí la humedad retenida favorece la maceración y las infecciones por hongos; el resto del pie sí se hidrata.
Qué material se usa en el pie diabético
El cuidado de la piel previene; cuando ya hay una lesión, el manejo es de herida y lo define el profesional que la valora.
- 🔹 Podología — cuidado e hidratación del pie.
- 🔹 Qué apósito usar según la herida — cómo se elige entre hidrogel, alginato, espuma y antimicrobiano.
- 🔹 Apósitos · cuidado de heridas
🔴 Una lesión en el pie de una persona con diabetes no se trata en casa. Requiere valoración de la circulación y de la sensibilidad. Ante enrojecimiento, herida, ampolla o cambio de color, acude a tu médico.
Fuentes
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de tu médico. El tratamiento de la diabetes y de cualquier lesión en el pie debe indicarlo un profesional de la salud.